Mujer de 58 años que consulta por presentar desde hace varios meses dolor abdominal epigástrico intermitente, náuseas y pérdida de peso involuntaria de 8 kg. Refiere episodios ocasionales de vómitos biliosos, sin haber notado sangre en los vómitos ni en las heces. Ha estado tomando antiácidos sin mucho alivio. En la exploración física se aprecia abdomen blando, con dolor a la palpación profunda en el epigastrio, sin masas palpables ni signos de peritonitis. Los análisis muestran anemia microcítica e hipocrómica y ferropenia. En la gastroscopia lesión ulcerada en la segunda porción del duodeno, que se biopsia. El informe histológico confirma la presencia de adenocarcinoma duodenal. Una TC abdominal muestra la lesión limitada al duodeno, sin evidencia de diseminación a ganglios linfáticos o metástasis a distancia. ¿Cuál es el siguiente paso más adecuado en el manejo de esta paciente?